Si vas a enviar un paquete de forma internacional, no te confíes

paquete

No hablo ya de que hagas una mudanza completa, sino de que tengas que enviar algo grande (no sé, un mueble, un piano, un asteroide) al otro lado del planeta o del país y que necesites un camión o un transporte muy grande para poder enviarlo. Si ya pueden salir cosas mal al enviar una carta por Correos, ¿qué podría salir mal al enviar un paquete que tiene que cruzar todo el país o incluso varios estados? No sé, dímelo tú.

A mí me han pasado varias cosas de esas, así que quiero comentarlas contigo para que no te pase lo mismo: desde perder el envío y tener que tardas unos días en encontrarlo (¡bendito códigos de seguimiento!), hasta retenciones en aduana. La lista es tan larga que quiero compartirla contigo. ¡Ponte cómodo!

 

No subestimes nunca el poder del número de seguimiento, a mí me salvó la vida

Cuando envías algo grande a otro país, no puedes pensar en otra cosa que: ¿saldrá todo bien, o se quedará por el camino? Sobre todo cuando la web se queda pillada y, por más que la refresque, parece que no avanza. ¿Será que se ha quedado la web congelada de verdad, o que el paquete se ha quedado atascado en algún momento y no consigue avanzar? Claro ahí me empecé a preocupar muchísimo cuando me pasó porque pensaba que lo había perdido y que jamás llegaría a su destino. ¡Qué horror!

Pero bueno, esto solo dura un poco, el tiempo justo y necesario de que sepas cómo funciona estos procesos para que te tranquilices. Tienes que tener en cuenta que un paquete no es solo enviarlo y ya está. Tienen que clasificarlo, montarlo en el camión, ponerle el lugar de destino, enviarlo (con otros cientos y miles de paquetes que han de entregar, quizás incluso antes que el tuyo), así que puede que durante HORAS o quizás DÍAS no veas que se mueva… porque la verdad es que no se está movimiento. Está en almacén o en otra ciudad mientras otros paquetes se envían. Así que ten paciencia.

Por eso los paquetes llevan número de seguimiento. Es como un GPS integrado con el que puedes seguir el proceso de tu paquete: para saber cuándo está en almacén, cuándo se ha montado en el avión o en el camión, cuándo se ha quedado atascado en la aduana… No te desesperes si, cuando el paquete te dice que está en entrega, de repente vuelve al almacén, porque a veces pueden tener ciertos errores. Lo importante es que lo veas moverse, entender que no está siempre quieto.

Puede ser un poco frustrante, sobre todo si no eres capaz de verlo físicamente, pero si los paquetes se perdieran tan a menudo, no se enviarían tantos paquetes al año, ¿no crees?

 

La aduana lo retiene, y se lo queda durante días

¿Sabes qué es la Aduana? Es esa frontera entre países que tienen ciertos hombres y mujeres de seguridad. Estas personas revisan cada paquete, cada contenido, si cumple con ciertos requisitos… y va a permitir avanzar tu paquete… o lo va a dejar estancado hasta corroborar que puede seguir su camino. Y eso es lo que mucha gente no entiende, que muchas veces los paquetes no es que se estanquen porque no se envíen, sino porque Aduana lo retiene.

El problema de esto es que nunca sabes cuánto tiempo va a retenerlo Aduanas, puede ser un día, dos, una semana… o no sacarlo nunca del pozo sin fondo donde ha entrado, así que puedes o bien hartarte de esperar, o poner una reclamación, o tomar medidas diferentes para que no tengas que quedarte esperando una eternidad.

Por eso, lo que yo te aconsejo es que lo tengas todo muy bien preparado antes de ponerte manos a la obra, tener la factura clara, una descripción realista y no ponerte con cosas raras para intentar mejorarlo, porque puedes liarlo todavía más. Porque cuanto menos claro es el envío, más tiempo pasa en aduana. Piensa en la falta de información como un imán para los problemas… porque de verdad que lo son. No sabes la de tiempo que te ahorras haciendo bien las cosas desde el principio y no postergándolo todo para después.

 

¿Y si el paquete llega roto o hecho un desastre?

Esto me pasó con un envío bastante grande que me hicieron a mí, no fue uno que hice yo. Yo estaba esperando el paquete, todo normal, mirando el número de seguimiento y tal, y llega el repartidor, veo la caja… y ya antes de firmar sé que está mal. No estaba “un poco golpeada”, estaba totalmente destrozada, como si le hubiesen dado una buena paliza.

La cojo, todavía sin firmar nada, la miro un poco más de cerca… y veo que tiene una esquina hundida y marcas bastante feas, como de golpes contundentes. Es entonces cuando se me encoge todo el cuerpo, porque lo que estaba esperando era muy importante para mí… Todavía sin firmar, se lo enseño al del envío y le digo que necesito mirar el paquete antes de firmar y de que se vaya, y menos mal que lo hice: dentro estaba todo reventado. El envío era frágil, y se avisó al transportista, pero le habían dado tanto meneo y tantos golpes que había venido roto y en mil pedazos. Fue un verdadero desastre.

Le dije que no iba a firmar, que iba a poner una reclamación. Esto me lo aconsejaron en otra ocasión desde Transportes Internacionales, empresa transporte terrestre por carretera en Madrid. Me dijeron que, si algún día me enviaban o le enviaban a otra persona un paquete y veías, antes de abrirlo y de firmar, que la caja estaba destrozada, no lo firmase: que lo abriese, que viene el interior y que, si estaba mal, reclamase antes de que se fuese el repartidor.

Y eso es lo que hice, y menos mal, porque podrían haberse desentendido: si hubiesen permitido que se fueran tras firmar, habrían podido decir que había llegado el paquete hasta mí bien, y que yo había firmado confirmando que eso era así. O sea, que si firmas y lo coges, pueden hacer ver que lo han entregado bien, que el daño es DESPUÉS DE HABERSE IDO, y que tú estás haciendo todo eso por llevarte dos duros.

Te aconsejo que no firmes si ves un paquete reventado: primero mira el interior, y si ves que está roto, reclama antes de firmar por desperfectos y mal trato en el contenido.

 

Gastos extra que no me esperaba

Hubo una vez que ya lo tenía todo hecho y no me preocupaba el envío, porque ya había pagado, el paquete estaba en camino y yo ya estaba pensando en otra cosa. Vamos, que en mi cabeza ese tema estaba cerrado. Hasta que, sin esperarlo, me llega un aviso de la empresa de transporte diciendo que hay que pagar más.

Sin previo aviso claro, me llegó un mensaje con un importe extra y varios conceptos que no terminaban de explicarse bien. Me quedé súper desconcertada mirando la pantalla en plan “¿pero esto de dónde sale ahora?”. Porque en el momento de contratar el envío no me había parecido que hubiera nada pendiente, ni siquiera me dijeron que tenía que pagar algo más. Entonces ¿de dónde narices salían esos gastos extras?

Cuando le doy a todo una segunda vuelta, es cuando descubro que son cosas como gestión aduanera, tasas o cargos que aparecen cuando el paquete ya está en otro país. Y claro, yo entiendo que haya que pagar estas cosas, pero las empresas deberían de o bien dar un precio cerrado para que no haya sorpresas al final, o al menos avisarte de que pueden salir gastos extra por ciertas cosas fuera de su control. Al menos no me hubiese llevado esa sorpresa desagradable de gratis cuando el paquete estaba en camino. Creo que eso no le gusta a nadie, ¿no?

Ya no puedo evitar no fiarme demasiado del precio inicial que me dan en un envío. Ahora, casi por costumbre y rutina, miro con más calma todo lo que puede venir después. Ese tipo de cargos no son raros, pero cuando aparecen de repente, pues molesta, sobre todo cuando ya has efectuado un pago previo.

 

El paquete pasa por tantas manos que ya no sabe ni quién es

En este punto, en un paquete que había enviado a un amigo de América, seguía muy de cerca mi número de seguimiento porque era demasiado lejos, y estaba todo correcto, así que al principio solo me dedicaba a mirarlo cada cierto tiempo. Pero en un punto noto que el estado cambia, pero que también cambia el nombre de la empresa que lo gestiona. Y ahí ya empiezo a no entender muy bien quién tiene realmente el paquete. Normalmente estas cosas no son habituales, se encarga de todo la misma persona, la misma empresa, así que me desconcerté y me preocupé a partes iguales.

Me dio por meter el mismo número en otra web distinta, por probar, y me encuentro con información diferente: otros detalles, otros estados, incluso otro nombre de transportista. Después de darle vueltas, comprendí que el paquete no viaja con una sola empresa todo el tiempo, el paquete pasa de unas manos a otras dependiendo del país, del tramo del recorrido en el que se encuentre o del tipo de transporte con el que haya sido enviado.

Desde entonces, cuando veo cosas así, compruebo en varias webs, sobre todo cuando sé que el paquete ya ha cambiado de país. Muchas veces una plataforma muestra antes los movimientos que otra, y eso ayuda a tener una idea más clara de por dónde va. Al final no es que el envío esté descontrolado, es que el proceso es más complejo de lo que parece.

 

Consejos para no liarla cuando envías algo grande fuera

Después de todo lo que he vivido todos estos años con los envíos, hay varias cosas que hago siempre antes de enviar algo grande:

  • Mide y pesa TODO bien desde el principio, no calcules nada “a ojo”: coge metro, báscula y asegúrate, porque como te equivoques, luego vienen los sustos con el precio o directamente problemas con el envío.
  • Embala como si el paquete fuera a sobrevivir a una guerra. No exagero. Usa cartón resistente, relleno por dentro y que no haya huecos. Si algo se puede mover, se va a mover. Y si se mueve, se rompe.
  • No pongas descripciones raras o vagas. Nada de “objeto personal” o cosas así. Explica bien lo que envías y pon el valor real. Intentar “disimular” cosas solo hace que aduana te lo retenga.
  • Ten todos los papeles preparados antes de enviar. Factura, datos del destinatario, dirección completa… revísalo todo dos veces. Un fallo pequeño aquí puede retrasarte días.
  • Guarda siempre el número de seguimiento y revísalo con cabeza. No hace falta mirarlo cada cinco minutos, pero sí controlarlo. Y si ves algo raro, muévete rápido.
  • Consulta varias páginas de tracking. A veces una muestra más información que otra, sobre todo cuando el paquete cambia de país o de empresa.
  • Cuenta con posibles gastos extra. No te fíes solo del precio inicial. Puede haber tasas, aduanas o gestión que aparezcan después.
  • Avisa al destinatario antes de que llegue. Parece básico, pero evita que el paquete no se entregue por no haber nadie.
  • Si el paquete llega golpeado, no firmes sin revisarlo antes. Ábrelo delante del repartidor y haz fotos. Eso puede salvarte de un problema grande.
  • Y lo más importante: ten paciencia. Estos envíos no son rápidos ni perfectos, pero si haces las cosas bien, lo normal es que llegue.

 

Como ves, enviar un paquete es más complicado de lo que parece en un principio

No solo es meterlo en una caja, sellarla, dejársela al transportista y ya está, sobre todo cuando envías algo grande al otro lado del país o del mundo. Si te vas a tomar la molestia de enviar algo grande a otra parte, por lo menos haz las cosas bien para que todo llegue en perfectas condiciones y no te lleves un susto.

Y si no vas a enviarlo tú, sino que lo vas a recibir, habla de estos consejos con esa persona o empresa para que tampoco te lleves un susto.

¡Buena suerte!

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